“No todo lo que tarda está detenido”
Pensamiento para llevarte hoy:
Mañana será un nuevo día.
Y lo que no puedo controlar, enséñame a entregártelo.
Lo que debo esperar, enséñame a esperarlo.
Lo que puedo resolver, ayúdame a enfrentarlo.
Esta noche pongo delante de Ti mis preocupaciones.
Y si alguno de mis planes no es conveniente para mí, dame la humildad necesaria para soltarlo. Pero si existe un camino que debo continuar, dame fuerzas para no abandonarlo solamente porque está tomando más tiempo del que esperaba.
Bendice mi familia, mis proyectos, mis decisiones y cada persona que amo.
Ayúdame a valorar lo pequeño, a ser agradecido y a recordar que mi vida no se define solamente por mis logros.
Cuida mi corazón de la comparación, del orgullo, del miedo y del desánimo.
Perdóname por las veces que me desespero porque las cosas no suceden cuando yo quiero. Dame sabiduría para reconocer cuándo debo actuar, paciencia para saber cuándo debo esperar y fe para seguir adelante cuando todavía no puedo ver el resultado.
Gracias por lo que pude comprender y también por aquello que todavía no comprendo.
Señor, gracias por este día.
Haz lo que puedas hoy. Corrige lo que tengas que corregir. Pide perdón cuando corresponda. Agradece lo que tienes. Y aquello que definitivamente escapa de tus manos, déjalo en las manos de Dios.
Hay cargas que no fueron hechas para acompañarte hasta la cama.
No necesitas tener resuelto todo tu futuro esta noche.
¿Qué me está enseñando esta etapa de mi vida?
¿Hay algo que necesito dejar de intentar controlar y entregárselo verdaderamente a Dios?
¿Estoy comparando mi proceso con el de otras personas?
¿Estoy tan preocupado por llegar que he olvidado agradecer el camino?
❤️ Antes de terminar este día
Y quizás esa sea una de las obras más importantes.
Dios no solamente trabaja en aquello que estás construyendo. También trabaja en la persona en la que te estás convirtiendo mientras lo construyes.
Has comenzado nuevamente más veces de las que probablemente recuerdas.
Has cometido errores y algunos de ellos terminaron convirtiéndose en grandes maestros.
Has aprendido cosas que antes desconocías.
Has sobrevivido días que pensaste que no podrías soportar.
Esta noche, en lugar de pensar únicamente en todo lo que todavía te falta, recuerda por un momento todo aquello que alguna vez parecía imposible y que hoy forma parte normal de tu vida.
🌱 Mira cuánto has avanzado
Y también llegan temporadas para recoger.
Hay temporadas para esperar.
Hay temporadas para cuidar.
Hay temporadas para sembrar.
No permitas que la ausencia de resultados inmediatos te haga despreciar el proceso.
Tal vez hoy tengas preguntas que todavía no tienen respuesta. Tal vez existe algo que deseas profundamente. Tal vez estás construyendo algo y todavía nadie ve lo que tú ves.
“Señor, no entiendo lo que estás haciendo, pero sigo caminando contigo.”
Pero la verdadera confianza aparece cuando podemos decir:
Es fácil decir “Dios tiene el control” cuando nuestros planes funcionan.
Es fácil agradecer cuando todo sale bien.
Una de las partes más difíciles de la fe es confiar cuando no tenemos explicaciones.
🙏 También hay que aprender a confiar sin entender
A veces pedimos una puerta abierta, cuando primero necesitamos estar preparados para lo que existe detrás de esa puerta.
Queremos resultados visibles, pero Dios está formando cosas invisibles: paciencia, carácter, disciplina, humildad, sabiduría, resistencia y fe.
Quizás algunas etapas de nuestra vida funcionan de la misma manera.
Y las raíces son importantes porque determinan cuánto podrá sostener el árbol cuando finalmente crezca.
Una semilla debajo de la tierra parece no estar haciendo nada. Desde afuera solo vemos tierra. No vemos movimiento, no vemos hojas, no vemos frutos. Sin embargo, debajo de esa superficie está ocurriendo algo esencial: la semilla está echando raíces.
Pero hoy quiero que reflexiones sobre algo: que todavía no veas el resultado no significa que Dios no esté trabajando.
“Dios, ¿y cuándo me toca a mí?”
Pensamos en todo lo que hemos intentado, en las puertas que todavía no se abren, en aquello por lo que hemos orado y que aún no llega. Vemos a otras personas avanzar y, casi sin darnos cuenta, comenzamos a preguntarnos:
Hay momentos en los que miramos nuestra vida y sentimos que deberíamos estar más lejos.
No confundas el silencio con abandono, ni la espera con fracaso. A veces, mientras tú esperas ver frutos, Dios está fortaleciendo tus raíces.