El debate sobre los carruajes tirados por caballos en Nueva York ha vuelto a la palestra tras una serie de incidentes trágicos que han reavivado las discusiones en el Concejo Municipal. El alcalde Zohran Mamdani ha dejado claro que, aunque apoya la prohibición de esta actividad turística, su principal preocupación es garantizar la protección de los trabajadores que dependen de ella. «He dicho, tanto durante mi campaña como en el ejercicio de mi cargo, que debemos poner fin a esta industria», declaró Mamdani, pero criticó el proyecto de ley actual por no ofrecer suficientes garantías para los afectados. El alcalde espera trabajar con el Concejo para abordar estas preocupaciones en un tema que considera clave para la ciudad.
El debate se intensificó el mes pasado tras dos tragedias en Central Park: la muerte de Romanch Mahajan, un turista de 18 años, quien se golpeó la cabeza al caer de un carruaje cuando el jinete se bajó para tomar una foto a su familia y el caballo se descontroló, y el colapso de un caballo que, según la necropsia, murió tras ingerir tejo, una planta venenosa. Estos incidentes llevaron al sindicato TWU Local 100, que representa a 38,000 trabajadores del transporte público y a unos 200 propietarios y conductores de carruajes, a suspender temporalmente la actividad. Mientras el sindicato argumenta que los carruajes son seguros y que los caballos están bien cuidados, organizaciones como NYCLASS sostienen que los animales son sometidos a condiciones inhumanas, como circular por el tráfico caótico de Manhattan, lo que aumenta el riesgo de accidentes y lesiones. Además, denuncian que los caballos son sobrecargados de trabajo, alojados en establos inadecuados y que los conductores no cumplen con normativas básicas, como la de retirar el estiércol.
El proyecto de ley, Intro 943 (ahora llamado «Ley Romanch» en honor al joven fallecido), busca eliminar los carruajes de Central Park para junio de 2028. La iniciativa, respaldada por la presidenta del Concejo Municipal, Julie Menin, y el presidente del distrito de Manhattan, Brad Hoylman Sigal, incluye la creación de un programa municipal de fuerza laboral para ayudar a los conductores a encontrar empleos alternativos. «Ha llegado el momento de que nuestra ciudad inicie la transición para dejar atrás los carruajes tirados por caballos como atracción turística en Central Park, en aras de la seguridad de nuestros residentes, visitantes y los propios animales», declaró Menin en un video en Twitter/X.
Sin embargo, el sindicato TWU Local 100 ha expresado su preocupación por el futuro de los trabajadores. En una carta, el gremio señala que la Intro 943 solo menciona de manera superficial la creación de un programa de desarrollo laboral, lo que no ofrece seguridad a quienes han dedicado su vida a esta actividad. «Lejos de crear empleos para los conductores de carruajes, como afirman falsamente sus defensores, la Intro 943 solo contiene una referencia vaga de dos oraciones sobre la creación de un programa de desarrollo laboral», advierte el sindicato. Además, destacan que más de 60 propietarios de carruajes han invertido cientos de miles de dólares en la compra de medallones para operar, similares a los de los taxis amarillos. Según el sindicato, el costo de mantener a los caballos en la ciudad supera los $100,000 mensuales, y muchos propietarios no pueden asumir estos gastos, lo que lleva a que miles de caballos sean sacrificados o sometidos a eutanasia cada año.
El calor extremo de los últimos días también ha afectado a esta industria, ya que la ciudad suspende el servicio de carruajes cuando la temperatura supera los 90°F (32°C). Mientras los defensores de los animales piden el fin de esta práctica por considerarla obsoleta y cruel, los trabajadores insisten en que se les garantice un futuro antes de que se apruebe cualquier prohibición, argumentando que esta actividad es parte de la tradición y el encanto de Nueva York.