Un informe alarmante de la Junta de Vigilancia de la Preparación Mundial, vinculada a la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha revelado que el mundo está menos preparado hoy para enfrentar una nueva pandemia que durante el COVID-19. El documento, titulado «Un mundo al borde del abismo: prioridades para un futuro resiliente frente a las pandemias», señala que la desconfianza entre países, la fragmentación geopolítica y la falta de inversión están debilitando la capacidad global para responder a futuras emergencias sanitarias, lo que podría resultar en una crisis más severa que las anteriores.
El informe, presentado en la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, advierte que, en lugar de mejorar, el mundo ha retrocedido en su capacidad de respuesta desde el ébola en 2014 y el COVID-19. Los brotes de enfermedades infecciosas son más frecuentes y con mayor impacto, mientras que los sistemas de salud y las sociedades están más expuestas que nunca.
Inequidad y desconfianza: Los obstáculos clave
Uno de los puntos más críticos del informe es la inequidad en el acceso a herramientas médicas. Las vacunas contra el mpox, por ejemplo, tardaron casi dos años en llegar a los países de bajos ingresos, un retraso incluso mayor al registrado durante la pandemia de COVID-19. Esta desigualdad no solo prolonga las crisis sanitarias, sino que también aumenta la desconfianza en los gobiernos y las instituciones.
El documento también destaca el impacto político y social de las pandemias, que han erosionado la confianza en los gobiernos, debilitado instituciones científicas y profundizado la polarización. «El mundo no carece de soluciones, pero sin confianza y equidad, esas soluciones no llegarán a quienes más las necesitan», afirmó Kolinda Grabar-Kitarovic, copresidenta del organismo.
Tres acciones urgentes para fortalecer la preparación
Para evitar que el mundo quede desprevenido ante una nueva pandemia, el informe propone tres prioridades urgentes:
- Establecer un sistema independiente de monitoreo de riesgos pandémicos, que permita evaluar y anticipar amenazas sin interferencias políticas.
- Garantizar acceso equitativo a vacunas, pruebas y tratamientos mediante un acuerdo internacional, evitando retrasos en la distribución a países vulnerables.
- Asegurar financiamiento sostenible para la prevención y respuesta temprana, evitando que la falta de recursos agrave futuras crisis.
«La preparación no es solo un desafío técnico, sino una prueba de liderazgo político», destacó Joy Phumaphi, copresidenta del organismo. El informe fue presentado en la 79ª Asamblea Mundial de la Salud, donde se instó a los países a tomar medidas inmediatas para evitar que el mundo vuelva a quedar vulnerable ante una nueva emergencia sanitaria.
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