El actor Sam Neill, una de las figuras más queridas del cine, falleció a los 78 años a causa de una neumonía, según confirmó su agente, Philip Grenz, para aclarar las especulaciones sobre su muerte. Su familia anunció el deceso en Instagram, describiéndolo como una pérdida «repentina e inesperada», a pesar de que Neill había superado un tratamiento contra el cáncer tiempo atrás.
Neill, con una trayectoria de más de 50 años y 150 producciones, será recordado por su papel como el Dr. Alan Grant en Jurassic Park, pero también por su versatilidad en películas como The Piano (El piano) y Dead Calm (Calma total), así como por su participación en la aclamada serie Peaky Blinders. Su muerte ha provocado una ola de condolencias en la industria, con homenajes de colegas como Steven Spielberg, Laura Dern, Nicole Kidman y Jeff Goldblum, quienes resaltaron su legado y su humanidad.
El actor, conocido por su carácter reservado y su amor por la privacidad, será homenajeado en una ceremonia íntima en su granja de Nueva Zelanda, el lugar que amaba y donde encontró paz. «Dado que Sam era un hombre extremadamente reservado que detestaba el alboroto, su familia le rendirá homenaje con una ceremonia privada en su granja de Nueva Zelanda», explicó su agente, quien agradeció el respeto a la privacidad de sus seres queridos en este momento difícil.
A pesar de su naturaleza discreta, Neill siguió activo hasta el final. En el último año, filmó cuatro proyectos que se estrenarán en los próximos meses, incluyendo Godzilla x Kong: Supernova y The Last Resort, una comedia romántica junto a Daisy Ridley. Su pasión por el cine nunca decayó, y su compromiso con el arte fue ejemplar hasta sus últimos días.
En lugar de flores, su familia pide donaciones a dos causas que le eran cercanas: la Fundación Hospital Dunstan y la Fundación Snowdome, organizaciones dedicadas a la salud y el apoyo comunitario. Este gesto refleja el espíritu generoso y solidario de Neill, quien siempre buscó ayudar a los demás, incluso después de su partida.