El 85.4% de los capitalinos recomendaría Santo Domingo como destino turístico, según el informe «Turismo local Santo Domingo: percepción comunitaria, oportunidades y sostenibilidad», realizado por el Centro de Estudios Turísticos y Desarrollo Local (Cetdel). No obstante, este alto nivel de aceptación va acompañado de exigencias claras: mayor regulación, empleo local y sostenibilidad ambiental.
El estudio, que refleja la opinión de la comunidad sobre el desarrollo turístico de la ciudad, también revela que el 70% de los encuestados está dispuesto a participar en la toma de decisiones relacionadas con este sector, lo que demuestra un interés activo por parte de los residentes en la gestión del turismo.
Datos clave del informe
- Aceptación del turismo:
- 85.4% recomendaría Santo Domingo como destino turístico.
- El Aeropuerto Internacional de Las Américas recibió el 18% de los visitantes extranjeros no residentes en febrero de 2026 (datos del Mitur).
- Preocupaciones de la comunidad:
- Regulación ambiental: El 12.9% pide mayor vigilancia contra actividades que dañen el entorno.
- Control del crecimiento urbano: El 11.8% solicita regular la expansión hotelera para evitar la sobreexplotación del territorio.
- Empleo local: El 18.2% considera que los puestos de trabajo generados por el turismo deben priorizar a los residentes de Santo Domingo.
- Propuestas para un turismo sostenible:
- Educación ambiental: Fomentar buenas prácticas ecológicas entre residentes y turistas.
- Promoción de microempresas locales: Impulsar la economía mediante la promoción de productos y servicios generados por pequeños negocios.
- Planificación urbana equilibrada: Asegurar que el crecimiento turístico no afecte la calidad de vida de los capitalinos.
El turismo como oportunidad de desarrollo
El informe del Cetdel resalta que el turismo en Santo Domingo no solo es un motor económico, sino también una oportunidad para generar empleo y mejorar la calidad de vida de los residentes. Sin embargo, para que este crecimiento sea sostenible, es esencial que las autoridades implementen políticas públicas que equilibren el desarrollo turístico con la protección del medio ambiente y el bienestar de la comunidad.
La participación activa de los capitalinos en la planificación y regulación del turismo podría ser clave para lograr un modelo que beneficie a todos, sin afectar los recursos naturales ni la identidad cultural de la ciudad.