Tras vomitar, tu cuerpo necesita recuperar líquidos y nutrientes de manera cuidadosa. Una hidratación adecuada y alimentos suaves son esenciales para evitar complicaciones y acelerar la recuperación.
Hidratación: El primer paso La deshidratación es un riesgo tras vomitar, por lo que debes:
- Tomar agua en sorbos pequeños cada 5-10 minutos.
- Infusiones suaves: Manzanilla o jengibre ayudan a calmar el estómago.
- Suero casero: Mezcla 1 litro de agua, 6 cucharaditas de azúcar y media cucharadita de sal. No uses sal saborizada ni caldos comerciales.
- Evita: Jugos cítricos, café, alcohol o bebidas con gas.
Alimentos suaves para reintroducir Cuando tu estómago tolere los líquidos, incorpora alimentos bajos en grasa y fáciles de digerir:
- Banana madura: Aporta potasio y es suave.
- Puré de papa o zanahoria: Sin mantequilla ni sal añadida.
- Pollo cocido y desmenuzado: Sin piel ni grasa.
- Arroz blanco: Cocido sin condimentos.
- Compota de manzana sin azúcar: Fácil de digerir.
Alimentos que debes evitar Para no empeorar las náuseas, evita:
- Frituras y comidas grasosas.
- Lácteos (leche, queso, yogur).
- Picantes, ácidos o ultraprocesados.
- Café, té negro o bebidas energizantes.
Señales de alarma: ¿Cuándo consultar a un médico? Busca atención médica si:
- El vómito persiste más de 24 horas o es muy intenso.
- Hay sangre en el vómito o signos de deshidratación (piel seca, orina oscura).
- Presentas fiebre alta, dolor abdominal fuerte o confusión.
Consejos para una recuperación óptima
- Descansa en un ambiente tranquilo y evita olores fuertes.
- Come porciones pequeñas cada 2-3 horas.
- No te acuestes justo después de comer: Espera al menos 30 minutos.
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