Cuando Margaret Hamilton llegó al Laboratorio de Instrumentación del MIT en 1959, la «ingeniería de software» no existía ni como concepto. Ella misma tuvo que inventar el término —»para distinguirla del hardware y de otros tipos de ingeniería»— y, con su trabajo, darle el estatuto de disciplina que hoy sostiene desde un teléfono móvil hasta un cohete espacial. Hamilton murió el 30 de septiembre a los 90 años en Cambridge, Massachusetts, según anunció el MIT este miércoles, y con ella se va la figura que mejor encarna el nacimiento de una industria entera.
Su formación poco convencional anticipó su carrera: nacida el 17 de agosto de 1936 en Paoli, Indiana, estudió matemáticas en la Universidad de Michigan y se graduó en el Earlham College en 1958 con una especialización secundaria en filosofía, influida por su padre poeta y su abuelo director de escuela. Su paso por el programa Apolo, donde el laboratorio del MIT ganó el contrato de la NASA en 1961, la llevó de escribir simulaciones para pruebas no tripuladas a dirigir la división que programaba el computador de guía de las naves, con un equipo que llegó a superar los 400 ingenieros.
El momento que la hizo inmortal llegó con el alunizaje del Apolo 11: la sobrecarga del radar de encuentro activó la alarma 1202 cuando el Eagle estaba a unos 300 metros de la Luna, y su software de prioridades —construido tras años de insistence en diseñar para el error humano— descartó tareas secundarias, preservó el descenso y permitió la continuidad de la misión. Antes, durante el Apolo 8, su insistencia en proteger el sistema contra activaciones erróneas de programas —inspirada en su hija pequeña, que había hecho caer un simulador de la misma manera— había salvado la nave de Jim Lovell de perder sus datos de navegación.
Su visión trascendió el espacio: fue de las primeras en sostener que el software merecía un tratamiento formal de ingeniería, con métodos para «gestionar lo desconocido» y prevenir errores por diseño, no solo detectarlos con pruebas. Tras su salida del MIT fundó Higher Order Software (1976) y Hamilton Technologies (1986), donde desarrolló el Lenguaje de Sistemas Universales y su metodología «Development Before the Fact», orientada a que clases enteras de errores resulten imposibles por construcción.
El mundo la reconoció: Medalla Presidencial de la Libertad (2016), Exceptional Space Act Award de la NASA (2003), Fellow del Computer History Museum (2017), una figura de Lego en su honor y su código del Apolo publicado íntegro en GitHub para las nuevas generaciones. «Su carrera estuvo dedicada a prevenir errores y a lo que ella denominaba ‘gestionar lo desconocido'», recordó Olivier de Weck tras su muerte: «Encarnó el liderazgo mediante el ejemplo y estableció una práctica de ingeniería de software —basada en la resolución de problemas y la ingeniería de sistemas— de la que todos nos beneficiamos».
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