La primavera es sinónimo de alergias oculares, y para los usuarios de lentes de contacto, los riesgos se multiplican. Según el Dr. José Alberto Muiños de Miranza, el ojo rojo, el picor y el lagrimeo no siempre son inofensivos: pueden esconder conjuntivitis alérgica, infecciosa o incluso queratitis, complicaciones que —si no se tratan— pueden afectar la visión permanentemente.
¿Qué pasa cuando usas lentillas en primavera?
- Alergenos adheridos: El polen y el polvo se acumulan en las lentes, irritando la córnea.
- Sequedad ocular: El calor y el aire acondicionado reducen la lubricación natural del ojo.
- Mayor riesgo de infecciones: La manipulación con manos sucias o el uso de agua no esterilizada introducen bacterias.
Consejos prácticos para evitar problemas
✔ Límites de uso: Máximo 8-12 horas al día (nunca dormir con ellas).
✔ Higiene extrema:
- Lavarse las manos antes de tocar las lentes.
- No usar agua del grifo para enjuagar (riesgo de Acanthamoeba).
✔ Lágrimas artificiales: Alivian la sequedad y el picor por alergias.
✔ Gafas de sol: Protegen de UV y alérgenos en exteriores.
¿Cuándo cambiar a otra opción?
Si sufres:
- Intolerancia crónica a las lentillas.
- Ojo seco severo.
- Graduaciones muy altas (miopía/hipermetropía extrema).
Alternativas:
- Lentes intraoculares (ICL): Reversibles y sin alterar la córnea.
- Cirugía refractiva (LASIK): Para casos seleccionados (requiere evaluación).
Advertencia final
«Las lentillas son un dispositivo médico, no un accesorio. Su mal uso puede causar daños irreversibles«, advierte el Dr. Muiños. Siempre consulta a un oftalmólogo ante síntomas persistentes.