Cuando Jane Doe presentó su demanda el 16 de septiembre, probablemente no imaginaba que un mes después su caso paralizaría clases en más de 50 campus universitarios y llenaría las calles de más de 40 estados. Este jueves, la jornada «#AltoALaViolenciaSexual: De la fraternidad a la Casa Blanca, Día Nacional de Acción» convertirá la indignación por el manejo de una denuncia de violación grupal en la Universidad de Cornell en la mayor protesta nacional contra la violencia sexual en campus desde el auge del movimiento #MeToo.
La demanda civil de la exestudiante —presentada contra la universidad, siete exintegrantes de la fraternidad Chi Phi, la organización nacional y otras partes— alega que fue drogada con ketamina, alcohol y marihuana y agredida sexualmente durante horas en la madrugada del 19 al 20 de octubre de 2024. La joven sostiene que su caso fue archivado sin una investigación adecuada, una acusación que su abogado, Thomas Giuffra, ha llevado más lejos al afirmar que la policía del campus la «engañó» sobre el estado real de la investigación criminal. Los acusados niegan todo, no enfrentan cargos penales, y la fraternidad —una de las más antiguas de EE.UU.— expulsó por unanimidad a los señalados tres días después de la denuncia policial y vio cerrado su capítulo en Cornell.
La respuesta estudiantil ha sido incesante: marchas por el campus con consignas como «Sin justicia no hay paz» y «Apoyamos a Jane Doe», una sentada de siete horas que replica la duración de la presunta agresión, bloqueos económicos y la voz de sobrevivientes como Andrea Astor Cicerolo, estudiante de doctorado que acusó a la administración de «proteger a los violadores» para cuidar su imagen. Algunos exigieron incluso la renuncia del presidente de Cornell, Michael Kotlikoff.
Las instituciones se han visto obligadas a moverse. Hochul designó a la fiscal general Letitia James como fiscal especial para el caso; el fiscal local reabrió la investigación que había archivado; y Cornell encargó a la exfiscal general interina Sally Yates una revisión independiente que examinará las políticas de prevención, el apoyo a estudiantes, los procesos disciplinarios, la actuación de la policía del campus y la supervisión de fraternidades y hermandades.
Este jueves, con eventos en Nueva York, Ithaca, Washington D.C., Filadelfia, Los Ángeles, Seattle, Baltimore y Boston, el mensaje es claro y trasciende un solo campus. «Este Día Nacional de Acción traslada nuestra acción al mundo real, a las calles, donde exigimos que se rindan cuentas con nuestros cuerpos y nuestras voces», sintetizó Ky Polanco, cofundadora de FEMINIST, en declaraciones a USA Today. La movilización también pone lupa sobre otros casos pendientes, como la denuncia contra un jugador de fútbol americano de LSU, cuya investigación penal ya avanza en Luisiana.
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