«Encomienda a Jehová tu camino, y confía en Él; y Él hará». Este versículo no es solo una promesa, es un cambio de paradigma que transforma cómo enfrentamos la vida.
1. Encomendar: Dejar de ser dueños
Encomendar es reconocer que Dios es el dueño de nuestra vida (Salmo 24:1). Implica:
- Soltar el control (como un niño que deja su juguete en manos de su padre).
- Dejar de manipular las circunstancias (Proverbios 19:21).
- Aceptar que Su voluntad es perfecta (Romanos 12:2).
2. Confiar: La antídoto contra el estrés
La confianza en Dios es el antídoto bíblico al estrés. Cuando confiamos:
- Dejamos de depender de nosotros mismos (2 Corintios 1:9).
- Descansamos en Su provisión (Mateo 6:31-33).
- Vivimos en paz aunque no tengamos respuestas (Filipenses 4:7).
3. «Él hará»: La garantía divina
Dios no solo promete actuar, sino que ya está obrando (Juan 5:17). Su acción puede manifestarse como:
- Una puerta que se abre (Apocalipsis 3:8).
- Una protección invisible (Salmo 91:11).
- Un cambio de corazón en quienes nos rodean (Proverbios 21:1).
4. Un desafío práctico
Esta semana, elige una área de tu vida que necesitas encomendar a Dios (trabajo, relaciones, salud) y haz lo siguiente:
- Escribe en un papel lo que sientes y lo que esperas de Dios.
- Ora sobre ello y deja el papel en un lugar simbólico (ej.: tu Biblia).
- Cada vez que sientas ansiedad, recuerda: «Ya lo encomendé. Dios está obrando».
Reflexión final:
La paz no es la ausencia de problemas, sino la presencia de Dios en medio de ellos. ¿Qué necesitas soltar hoy para experimentar Su paz? Hazlo ahora y deja que Él transforme tu perspectiva.
Versículo para meditar: «Fía en Jehová de todo corazón, y no te apoyes en tu propia prudencia» (Proverbios 3:5).
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