Lo que empezó como un sistema de baja presión en el Atlántico se convirtió en una emergencia de múltiples estados que abarca desde Carolina del Norte hasta Nueva Inglaterra, con Nueva York y Nueva Jersey en el ojo del huracán meteorológico. La gobernadora de Nueva York, Kathy Hochul, declaró el estado de emergencia para la ciudad de Nueva York y los condados de Westchester, Nassau y Suffolk, mientras su colega de Nueva Jersey, Mikie Sherrill, hizo lo propio para ocho condados del Garden State: Atlantic, Burlington, Cape May, Cumberland, Middlesex, Monmouth, Ocean y Salem. La tormenta llevaba desde el miércoles empujando agua del océano hacia comunidades costeras del Atlántico Medio, anegando carreteras de Carolina del Norte a Nueva Jersey, con imágenes de vehículos sumergidos que anticipaban lo que vendría para el norte. El pico del sistema llegó el sábado, cuando la lluvia ya alcanzaba Long Island y el este de Massachusetts, y desde ahí el nor’easter oscilará cerca de la costa hasta el lunes, perdiendo fuerza solo gradualmente. En la región de Nueva York, los números son elocuentes: hasta 6 pulgadas de lluvia esperadas en Long Island, olas de hasta 20 pies frente a algunas costas, vientos de 40 a 50 millas por hora con ráfagas que podrían tocar las 60, y mareas que amenazan con inundar desde los Rockaways hasta la Battery. Las aerolíneas American, United, Southwest, JetBlue y Delta eximieron de cargos por cambios en los aeropuertos del noreste ante la oleada de cancelaciones, y los eventos masivos cayeron uno tras otro: el Festival Global Citizen en Central Park y los conciertos de Ed Sheeran en Massachusetts. Hochul pidió mantener la calma pero también la seriedad: «Tomen esta tormenta en serio. Manténganse alerta, eviten viajes innecesarios», apuntó, mientras el alcalde Mamdani advertía que la trayectoria del sistema se había acercado a la ciudad, trayendo «más lluvia y vientos más fuertes» de lo previsto. Si el vendaval se instala definitivamente sobre Nueva Jersey, el Atlántico Medio seguirá bajo riesgo de lluvia y viento mientras la costa de Nueva Inglaterra recibe fuertes aguaceros y vientos racheados, prolongando una emergencia que ya tiene a millones de residentes pendientes de sus teléfonos y del parte meteorológico.
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