Los New York Yankees han puesto todas sus esperanzas en Cody Bellinger para la temporada 2026. Tras una temporada en la que su versatilidad defensiva y su bateo fueron vitales, la gerencia del equipo, liderada por Brian Cashman, lo considera la pieza clave para complementar a Aaron Judge y Juan Soto, y así finalmente alcanzar la Serie Mundial tras años de sequía.
Bellinger no solo aporta estadísticas impresionantes, sino que su swing zurdo es especialmente efectivo en el Yankee Stadium, donde las cercas cortas del jardín derecho se convierten en un arma letal. Según fuentes cercanas a la organización, los Yankees están dispuestos a ofrecerle un contrato multianual para asegurar su permanencia y evitar que equipos rivales como los Cubs o los Dodgers lo fichen.
Para la directiva, Bellinger representa seguridad defensiva y flexibilidad táctica, ya que puede cubrir múltiples posiciones con excelencia, algo indispensable para el mánager Aaron Boone. Además, su permanencia asegura la continuidad de un trío de superestrellas que no solo domina en el campo, sino que también genera un impacto masivo en la venta de abonos y patrocinios.
Los analistas de las Grandes Ligas coinciden en que dejar ir a Bellinger en este momento enviaría una señal de debilidad que la afición neoyorquina no perdonaría. Al aferrarse a él, los Yankees envían un mensaje claro a toda la liga: están listos para gastar lo necesario y mantener un núcleo ofensivo que cause terror en cualquier rotación de pitcheo contraria.
Este movimiento se produce en medio de una reestructuración de la plantilla, donde la prioridad es la calidad probada sobre las promesas de las granjas. Con Bellinger en el jardín central o la primera base, los Yankees inician el 2026 con un roster que, al menos en el papel, luce como el más dominante de la División Este. Mientras el invierno avanza, la firma definitiva de este acuerdo es el regalo que los fanáticos esperan para sellar un año que promete devolver el trofeo del Comisionado a las vitrinas de Nueva York.