Un crecimiento más lento de lo esperado La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) revisó sus proyecciones de crecimiento para República Dominicana, reduciendo las expectativas a 2.9% para 2025 y 3.6% para 2026. Estas cifras son inferiores a las estimaciones anteriores, que en abril de 2025 proyectaban un crecimiento de 4.5% para 2025 y 4.3% para 2026. Según el organismo, este ajuste refleja un entorno económico más complejo, donde el consumo privado y la demanda externa perderán fuerza en los próximos años.
Factores clave que limitan la expansión económica El informe «Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2025» identifica varios factores que influirán en la desaceleración económica de República Dominicana:
- Menor dinamismo del consumo privado, debido a un mercado laboral con menor generación de empleos y una reducción en los ingresos de los hogares.
- Debilitamiento de la demanda externa, afectada por la desaceleración de la economía global y la reducción del comercio internacional.
- Incertidumbre en los mercados financieros, que podría limitar el acceso a financiamiento externo y afectar las remesas.
- Presiones fiscales, asociadas al pago de la deuda pública, que reducen el margen para políticas de estímulo económico.
Un contexto regional desafiante A nivel regional, la CEPAL proyecta que el PIB de América Latina y el Caribe crecerá solo 2.4% en 2025 y 2.3% en 2026, lo que representaría cuatro años consecutivos de bajo crecimiento, con un promedio anual de 2.3%. Este escenario refleja los desafíos estructurales de la región, entre los que destacan:
- Dependencia de la economía global, especialmente de socios comerciales como Estados Unidos y China.
- Volatilidad en los mercados financieros, que afecta la inversión extranjera directa y el acceso a financiamiento.
- Vulnerabilidad ante desastres naturales, que impactan negativamente en la estabilidad económica y social.
Impacto en el empleo y la inflación El informe también advierte sobre una desaceleración en la creación de empleos, con proyecciones que indican un crecimiento del empleo de 2.0% en 2024, 1.5% en 2025 y solo 1.3% en 2026. Esto refleja un mercado laboral con menor capacidad para generar nuevos puestos de trabajo, lo que podría afectar el consumo y la inversión privada.
En cuanto a la inflación, la CEPAL estima que se mantendrá en una mediana de 3.0% en 2026, ligeramente superior al 2.4% previsto para 2025, pero aún por debajo de los niveles registrados en 2021 y 2022. Aunque este nivel se acerca a los objetivos de los bancos centrales, la pérdida de poder adquisitivo y la incertidumbre económica podrían limitar el crecimiento del consumo.
Recomendaciones para enfrentar los desafíos Ante este panorama, la CEPAL recomienda a República Dominicana y a los países de la región adoptar políticas que fomenten la inversión productiva, mejoren la competitividad y reduzcan la vulnerabilidad externa. Además, destaca la importancia de fortalecer las instituciones y promover la diversificación económica para mitigar los efectos de la desaceleración global.
Un llamado a la acción para impulsar el crecimiento El ajuste en las proyecciones de crecimiento subraya la necesidad de que República Dominicana implemente reformas estructurales para estimular la productividad y atraer inversión. «El país debe enfocarse en políticas que impulsen el empleo, la innovación y la sostenibilidad fiscal», señalaron expertos, quienes advierten que, sin cambios significativos, el crecimiento económico podría seguir siendo modesto en los próximos años.
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