El reloj de la guerra avanza El presidente Donald Trump ha puesto a Irán contra las cuerdas: 10 a 15 días para alcanzar un acuerdo nuclear o enfrentar un ataque militar. “Si no hay un pacto significativo, sucederán cosas malas”, advirtió, mientras el Pentágono prepara lo que sería el mayor ataque aéreo contra Irán desde 2025, con objetivos que incluyen instalaciones nucleares, bases de misiles y cuarteles de la Guardia Revolucionaria.
Irán no se amedrenta El líder supremo Alí Jameneí respondió con dureza: “El Ejército más poderoso del mundo puede recibir una bofetada”, amenazando con hundir buques estadounidenses y lanzar misiles contra bases en la región. Irán ha fortificado sus sitios nucleares y activado un plan de sucesión para garantizar la supervivencia del régimen, incluso si sus líderes son blanco de un ataque.
Negociaciones en la cuerda floja Las conversaciones en Ginebra han mostrado pequeños avances, pero las posiciones siguen siendo irreconciliables:
- EE.UU. exige que Irán elimine su programa de misiles y renuncie para siempre al enriquecimiento de uranio.
- Irán ofrece limitar su programa nuclear, pero no cederá en misiles ni en su soberanía tecnológica.
Mientras, Israel y Arabia Saudita presionan a Trump para que no afloje, lo que eleva el riesgo de un conflicto regional. “La diplomacia bajo amenaza no funciona”, declaró el canciller iraní, Abbas Araghchi, pero el tiempo se agota.
El mundo en vilo Con el precio del petróleo en alza y los mercados en alerta, la comunidad internacional teme que un error de cálculo lleve a una guerra de consecuencias catastróficas. Mientras Trump insiste en que “la opción militar sigue abierta”, Irán prepara su respuesta. ¿Logrará la diplomacia evitar el desastre?