El 15 de febrero de 2026, el cine perdió a Robert Duvall, un gigante de la actuación que falleció a los 95 años en su rancho de Virginia. Con una carrera que abarcó más de seis décadas, Duvall se destacó por su versatilidad y su capacidad para desaparecer en sus personajes, desde el consigliere Tom Hagen en «El Padrino» hasta el cantante de country Mac Sledge en «Tender Mercies», por la que ganó el Oscar en 1984.
De «Matar a un ruiseñor» a la inmortalidad
Duvall debutó en 1962 con «Matar a un ruiseñor», pero fue su papel como Tom Hagen en «El Padrino» (1972) el que lo convirtió en una leyenda. Su interpretación del coronel Kilgore en «Apocalypse Now» (1979) —con la icónica frase «Amo el olor del napalm por la mañana»— lo inmortalizó. También brilló en «Lonesome Dove» (1989), que él mismo consideraba su mejor trabajo.
Un artista completo
Duvall no solo fue actor, sino también director y productor. Películas como «The Apostle» (1997) demostraron su compromiso con el arte. Para prepararse, visitó iglesias rurales y pasó 12 años escribiendo el guion. «La actuación es un oficio que requiere entrega total», decía, una filosofía que aplicó en cada proyecto.
Vida personal: Pasión por el tango y el amor
Su vida personal fue tan intensa como su carrera. Se casó cuatro veces, y su último matrimonio fue con Luciana Pedraza, una actriz argentina 42 años menor. Duvall era un apasionado del tango, que descubrió en los años 80 y que lo llevó a viajar docenas de veces a Argentina. «El tango es como la vida: pasión, drama y conexión», explicaba.
Un legado que perdura
Duvall falleció «en paz», rodeado de sus seres queridos. Su esposa, Luciana, lo recordó en un emotivo mensaje: «Para el mundo, era un actor ganador del Oscar. Para mí, lo era todo». Actores como Al Pacino y Sean Penn lo homenajearon como un maestro y un artista que entendía el alma humana.
Conclusión
Robert Duvall fue un actor excepcional, un narrador de historias y un ejemplo de dedicación. Su partida deja un vacío, pero su obra sigue inspirando, recordándonos que el verdadero arte trasciende el tiempo.